lunes, 26 de febrero de 2018

Argentina y el aborto: Que haya diálogo sincero y profundo.

por Esteban Pittaro
Los obispos piden reconocer dos situaciones de vulnerabilidad: la de la madre y la de la vida humana concebida que no se puede defender.

La Argentina se embarcó, por un trascendido, en una discusión que hasta hace un mes estaba dormida. Por un comentario que habría dicho el presidente de la Nación, Mauricio Macri, filtrado oportunamente a distintos periodistas, los parlamentarios del gobierno darían cabida a la discusión en el Congreso de un proyecto para la legalización del aborto en el país sudamericano.

La vorágine advertida desde entonces ha sido notoria. Medios de comunicación y redes sociales se han convertido en una suerte de espacio casi exclusivo para la definición de actores públicos y no tanto. Estoy a favor, o No estoy a favor, es la voz que se buscó escuchar y expresar.

Así, se supo que la mayoría de los ministros del gobierno están en contra de la despenalización del aborto, con excepción del ministro de ciencia y el ministro de salud, que aunque no lo admitió con claridad dio una entrevista al diario Clarín en la que no da lugar a dudas. El mismo Macri ha dicho no querer una despenalización, pero sí favorecer una discusión sobre el tema.

En el Senado, donde cada provincia tiene tres representantes, algunos se han expresado con rotundidad en contra de la despenalización. Entre ellos Federico Pinedo, quien dijo que no encuentra diferencias “entre matar a un niño por nacer y a uno que nació”.

Según los analistas, y algunos senadores de hace años como el mismo Pinedo, es muy difícil que de aprobarse el proyecto en la Cámara de Diputados se lleve la aprobación del Senado. Una legalización sería muy impopular en las provincias, y lo mismo varios senadores, incluida la ex presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, se han expresado siempre en contra del aborto.

Pero con la política nunca se sabe, y todos, en un sentido u otro, pueden cambiar de opinión. Le ha pasado a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que como parlamentaria presentó un proyecto para la despenalización, y hoy se manifiesta en contra, porque con los años ha ido comprendiendo otras cosas.

En redes el tema viene siendo tendencia desde hace varios días. Pero la mención no implica necesariamente una tendencia u otra. Como tampoco son confiables o representativas las encuestas que se realizan en distintos medios. Sí es fácilmente comprobable que expresarse en contra del aborto, se ha visto tanto en las redes como en medios de comunicación, es políticamente incorrecto.

El nivel de virulencia observado en los medios masivos y de desprecio contra los argumentos expresados por quienes defienden que no debe ser legal fácilmente amedrenta a quienes ocasionalmente son convocados a debates televisivos. El periodismo en los canales de televisión de aire parece haber tomado una postura a favor de la legalización.

Ante este escenario, y además de haber reiterado con claridad la opción por la vida del niño por nacer y de la madre, la Conferencia Episcopal Argentina, desde su Comisión Ejecutiva pidió que “este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión”.

La palabra de los obispos, y en línea con ella la de otros organismos de la Iglesia y de obispos por su cuenta, no esquiva reconocer que en ocasiones un embarazo “no es algo deseado, esperado, decidido, aunque en ocasiones en los meses siguientes se redescubre la belleza de esa vida que viene en camino”.

Y piden reconocer dos situaciones de vulnerabilidad: “Por un lado la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la mayoría de las veces en un contexto de pobreza; por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto a las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse”.

El debate, aunque ganó mucha pista, no es nuevo. Y por el momento, está más cercano a un griterío que a un diálogo. No es fácil expresarse en el espacio público en contra del aborto sin ser considerado un radical irracional que niega la realidad del aparente primer mundo.

Vendrán días de encuestas, de comparaciones, de estadísticas, de marchas cubiertas por los medios, de marchas ignoradas por los medios, de capítulos que ya se han dado en otros países. En ese contexto, como expresan los obispos, “junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas”.


Aleteia Argentina    | Feb 26, 2018