viernes, 16 de enero de 2015

'Las personas de la tercera edad todavía podemos ser útiles'

por Raul Leon Perez - La Voz Catolica.
El movimiento Horizontes de Cristiandad se renueva.
Foto: Participantes del segundo encuentro del movimiento Horizontes de Cristiandad, para personas de la tercera edad, en la parroquia St. Kevin, en Miami, del 19 al 20 de julio de 2014.
MIAMI | Corrían los años 1987-1988 y a René y Terina Smith les vino la idea de organizar un programa pastoral para personas de la tercera edad. Comentaron la idea con el matrimonio de Jesús y Clara Morejón y el P. Marcelino García SJ.
Todos coincidieron en la necesidad de dar atención a este sector de nuestra comunidad y estuvieron madurando la idea hasta 1990, año en que realizaron un primer encuentro en la parroquia St. Kevin y, al ver el éxito obtenido, decidieron arrancar en serio en Palmer House, con la ayuda de Mons. Felipe Estévez, hoy Obispo de San Agustín.
De izq. A der. René Smith, coordinador del movimiento Horizontes de Cristiandad y el P. Marcelino García S.J. director espiritual del mismo movimiento, en el segundo encuentro realizado en la parroquia St. Kevin, del 19 al 20 de julio.
Allí se dieron varios encuentros y salieron a ofrecer el servicio a varias parroquias de la ciudad, hasta alcanzar la cifra de once encuentros. Pero tuvieron que interrumpirlos por motivos de trabajo, y otras dificultades.
A finales del 2011 los fundadores retomaron la idea, pues los motivos para la interrupción habían desaparecido.
El primer encuentro de esta segunda etapa lo realizaron en la parroquia St. Raymond, en marzo de este año, con la asistencia de 58 personas y un equipo de 25 miembros. El segundo encuentro se realizó en la parroquia St. Kevin, del 19 al 20 de julio, y asistieron más de 75 personas y un equipo de 30 miembros, lo que confirmó la aceptación de esta iniciativa.
Junto con Smith, su esposa y el P. García, colaboran en la actualidad otras 14 personas provenientes de diversas comunidades, quienes integran un secretariado y se ocupan de todo lo relacionado con los temas de los encuentros; otros colaboradores son responsables de equipo, auxiliares de mesa y cocina, y el resto se ocupa de las tareas de logística.
El movimiento Horizontes de Cristiandad ofrece encuentros de dos días. El primer día está dedicado a las relaciones humanas, las relaciones interpersonales, el entorno familiar, etc. En el segundo día se tratan temas espirituales que ayudan a profundizar en el conocimiento de Cristo, el encuentro con Dios, etc.

Eva O. Somoza,  de 91 años,  dijo que “en muchos aspectos, las personas de la tercera edad están olvidadas, y creo que todavía podemos ser útiles”, ella participó en el segundo encuentro del movimiento Horizontes de Cristiandad, en la  parroquia St. Kevin.
En total son ocho conferencias, después de las cuales se reúnen por mesas de trabajo para reflexionar o responder una pregunta que asigna el conferencista. En el último día se concluye con una Misa. Durante los encuentros se procura intercalar un tiempo de recreación y esparcimiento que contribuye a los objetivos del programa.
A diferencia de otros, este movimiento no se queda en las parroquias por donde pasa, sino que su trabajo consiste en motivar a que los participantes trabajen en sus parroquias, en las iniciativas o movimientos que ya existen. Su metodología consiste en pasar por las parroquias, motivar y seguir, sin fundar en ellas ningún nuevo grupo. De hecho, no cuentan con una sede o un local propio, sino que son un movimiento itinerante.
Como es lógico, si alguna persona quiere colaborar con ellos, la aceptan, pero sin que ésta tenga que dejar su parroquia o el movimiento apostólico del que ya era integrante.
El movimiento no cobra nada por participar en sus encuentros, pero se coloca una cesta donde los participantes pueden depositar su contribución voluntaria para ayudar a sufragar los gastos. Los sacerdotes brindan sus salones parroquiales gratuitamente.
Ondina Menocal, presidenta del grupo coordinador de los Movimientos Hispanos Católicos de la Arquidiócesis, dice: “Este movimiento está contemplado dentro de la Pastoral Familiar, teniendo en cuenta que trabaja con un sector importante, que son los abuelos, las personas mayores de la familia”.
Jorge Rodríguez-Ojea, de 60 años, miembro de la parroquia St. John Neumann dijo que, “aunque no he llegado a la tercera edad plenamente, reconozco que este movimiento ofrece a sus miembros una seguridad espiritual”.
El P. García, director espiritual y asesor del movimiento, asegura que éste “es un complemento pastoral muy necesario, pues [la tercera edad] es un sector de los fieles mayoritario en nuestras comunidades. Muchas veces, con el correr de los años en la Iglesia, uno se va enfriando”, continúa, “y estos encuentros te van dando energía, te renuevan los ímpetus de la vocación cristiana y la conversión, y te reincorpora a un trabajo específico en tu parroquia”.
“Partiendo de las limitaciones propias de la edad, sus dependencias, sus miedos”, explica el sacerdote jesuita,“se les ayuda a aceptarlas con alegría y a redescubrir la labor que pueden realizar como abuelos, como personas que pueden aportar más experiencias, asesorar, aconsejar, y pueden formar parte del equipo de lectores, ministros de la Eucaristía, del coro parroquial, etc.”
El P. García aclara que “no es un movimiento al estilo de Cursillos, de los Carismáticos; por eso los párrocos no deben temer que haya competencia; al contrario, los ayudan a activar a este importante sector, que no está llevando una vida sacramental o que permanece inactivo”.
Dos participantes dan testimonio acerca del movimiento. Eva O. Somoza, de 91 años y feligresa de la parroquia St. Agatha, participó en el segundo encuentro, realizado en julio de este año en la parroquia St. Kevin.
Somoza dice que le interesó este movimiento “porque, en muchos aspectos, las personas de la tercera edad están olvidadas, y creo que todavía podemos ser útiles, y pienso que todos tenemos un papel que desempeñar en la vida de acuerdo a la edad”.
Este movimiento, continúa ella, “nos ayuda a descubrir nuestra identidad: qué papel nos toca jugar dentro de la familia y dentro de nuestra comunidad.
Una de las cosas que estamos temiendo siempre”, apunta, “es al rechazo de la gente joven, y muchas veces esto lo motivamos nosotros, que no nos acercamos a ellos [para] tratar de comprenderlos y tratar de identificarnos con ellos, con los tiempos que están viviendo. A vivir todas estas cosas me ha ayudado este movimiento”, afirma.
Jorge Rodríguez-Ojea, de 60 años de edad, es miembro de la comunidad de St. John Neumann y comenzó a participar en el movimiento en su segunda etapa. Rodríguez-Ojea dice que, “aunque no he llegado a la tercera edad plenamente, reconozco que este movimiento ofrece a sus miembros una seguridad espiritual muy necesaria en esta etapa. Ante los miedos a enfermarse, a la muerte, a la soledad, a ser despreciados, al futuro, etc. Este movimiento  hace que sus integrantes reconozcan ‘el poder y la presencia de Dios’, que fortalece sus vidas; nos brinda amor, atención, solidaridad. A mí personalmente”, precisa, “me ha ayudado a prepararme para mi vejez, porque, de no existir este movimiento, no tendría dónde prepararme para esta etapa: me ha servido como escuela para el futuro”, concluye.
El movimiento Horizontes de Cristiandad invita a participar en el primer Encuentro Internacional de Personas de la Tercera Edad, que tendrá lugar el 28 de septiembre 2014 en Roma, con la asistencia del Papa Francisco.
Para más información, visite www.horizontesdecristiandad.org.


Arquidiócesis de Miami (28 de agosto de 2014)