por Josu de la Varga
En noviembre de 2007, un equipo de científicos comandado por el profesor de la Universidad de Kyoto (Japón) Shinya Yamanaka, director del Centro para la Investigación de Células iPS, marcaba un antes y un después en la investigación con células madre.
Yamanaka constató con sus investigaciones que, a partir de la piel, a poder ser del propio paciente, se podían obtener células madre con las mismas propiedades pluripotenciales que las embrionarias, lo que supuso entonces un auténtico hallazgo en el campo de la biotecnología.
Tras esa revolucionaria técnica, que permitía obtener células madre pluripotentes (iPS) a partir de la piel, quedó clara una cuestión: los defensores de la utilización de células madre adultas con fines terapéuticos habían ganado la batalla a los investigadores que manipulan y destruyen embriones humanos para lograr el mismo tipo de células.
Desde entonces, Japón se ha destacado como país puntero en la investigación con células madre, y en ello tiene mucho que ver el hecho de haber prescindido de experimentar con embriones humanos.
Un hígado humano, ´a la Yamanaka´
Una muestra de ello se ha hecho de nuevo evidente tras conocer los resultados de una investigación que ha merecido la portada de la revista Nature. Un equipo de científicos de la Universidad de Yokohama City (Japón) ha logrado fabricar hígados humanos a partir de células madre iPS.
Tal y como explicó uno de los responsables de la investigación, Takanori Takebe, "con este estudio hemos logrado generar precursores hepáticos humanos -que nosotros hemos llamado brotes de hígado- a partir de células iPS humanas. Lo que hemos hecho es mezclar los tres tipos de células, incluyendo las células progenitoras hepáticas iPS derivadas de humanos, y hemos visto que se autoorganizan para formar un brote de hígado en tres dimensiones".
"Después, una vez que se trasplantó en modelo de ratón con insuficiencia hepática humanizado, vimos que se producía un proceso de vascularización interna lo que dotaba a este tejido hepático una capacidad funcional y madurativa", añadió.
"Hemos demostrado que el trasplante de este brote de hígado ofrece un tratamiento potencial contra la insuficiencia hepática [...] es la prueba de concepto que demuestra que es posible crear un hígado a partir de células iPS humanas listo para ser trasplantado", subrayó.
La técnica utilizada por los investigadores de la Universidad de Yokohama se inspira en la llevada a la práctica anteriormente por Shinya Yamanaka, pero con alguna variable.
Tres tipos de células troncales
Así, la receta del hígado que proponen estos expertos japoneses precisa en realidad no de uno, sino de tres tipos de células troncales: además de las mencionadas iPS, han intervenido en la formación de esta yema hepática células endoteliales y células mesenquimales de cordón umbilical.
Ahí radica lo interesante de la propuesta; mientras la mayoría de grupos que investigan en terapia celular con células iPS se concentran en el uso exclusivo de estas líneas celulares, los investigadores de Yokohama proponen una estrategia que se acerca más a lo que ocurre de forma natural en el desarrollo embrionario de los órganos.
De esta manera, han partido de células epiteliales humanas para obtener, mediante la reprogramación de Yamanaka, las células iPS, que a su vez han derivado en células endodérmicas hepáticas. Todavía en la placa de Petri, añadieron las células endoteliales vasculares y las troncales mesenquimales, permitiendo su interacción y la formación de las diferentes estructuras (vasos, hueso, grasa) que sustentan el desarrollo de los órganos.
El contacto de los tres tipos celulares originó el tejido tridimensional hepático: una yema hepática de 4 a 5 mm, que, encapsulada, se injertó en ratones para comprobar su funcionamiento.
En el experimento se analizaron dos ubicaciones del tejido: el cerebro y el abdomen. El tamaño del brote hepático resultaba demasiado grande para implantarlo directamente en tejidos del hígado murino; los investigadores estudian cómo reducirlo para obtener un hígado a la medida del ratón. Los injertos ectópicos han demostrado la funcionalidad del protohígado, capaz de metabolizar fármacos o producir proteínas, y, más concretamente, sintetizar albúmina específica humana y alfa-1 antitripsina. Los autores consideran que el resultado ha sido un hígado humano funcionando en un ratón.
El planteamiento de los científicos, encabezados además de Takebe por Hideki Taniguchi, quienes ya avanzaron su hallazgo en la reunión anual de la Sociedad Internacional de Investigación en Células Madre celebrada hace un año en Yokohama, constituye una prueba de concepto que, de refrendarse, podría solventar la escasez de hígados para el trasplante.
Además, opinan que la técnica propuesta podría también aplicarse en otros órganos, como páncreas -con el que ya han empezado a trabajar-así como riñón y pulmones.
En una rueda de prensa organizada por Nature, Takebe calcula que esta estrategia podría emplearse en ensayos clínicos en unos diez años. Para ello, lo más inmediato es fabricar las cantidades de tejido hepático que serían necesarias para un trasplante humano (varias decenas de miles de las yemas obtenidas en este experimento).
Tabeke aventura que se precisarán unos cinco o seis años para diseñar el sistema de producción con el que obtener esa cantidad suficiente.
Reconocimiento
El hallazgo del equipo de científicos de la Universidad de Yokohama ha sido visto con buenos ojos por otros investigadores desde Europa. Stuart Forbes, del Centro de Medicina Regenerativa de Edimburgo, celebra el hallazgo de Tabeke, sobre todo el de la capacidad de autoorganización celular.
No obstante, matiza que aún hay que salvar el escollo del tamaño y hace hincapié en que las yemas no incluyen vías biliares o células inmunes, características de un verdadero hígado.
De igual parecer es Dusko Ilic, del Kings College de Londres, que recuerda, además, que esto es una prueba de concepto; si bien ve lejos la aplicación clínica, le parece inminente el uso de este tejido como modelo de estudio.
Ilic concluye en cualquier caso que "la promesa de un hígado disponible para trasplante parece mucho más cerca de lo que se podía esperar hace apenas un año".
Mayor seguridad para las iPS
Por su parte. el propio Yamanaka sigue avanzando en sus investigaciones con células madre iPS. Así, acaba de publicar, también en Nature, otro descubrimiento encaminado a dotar de mayor seguridad a las células madre iPS.
El científico japonés ha logrado suprimir un oncogén llamado c-MYC, que podía hacer que las células reprogramadas para reconstruir cualquier órgano o tejido enfermo se volvieran cancerígenas, mediante su sustitución por el factor de transcripción Glis-1, carente de este riesgo, y que el doctor ha calificado de "milagroso" porque puede generar células iPS de un forma 10 veces más eficiente que antes.
Al mismo tiempo, una comisión gubernamental japonesa daba recientemente su visto bueno para iniciar en humanos los primeros ensayos clínicos con células madre iPS. Los encargados de llevarlo a cabo serán científicos de la Fundación para la Investigación Biomédica y la Innovación, un centro hospitalario de Kobe, en Japón.
Una alternativa a la destrucción de embriones
Cabe recordar que, dos meses después de su hallazgo, el propio Yamanaka advertía sobre las consecuencias de un mal uso de su técnica, con la que se podría obtener vida humana en un laboratorio, y pedía que se regulase porque un mal uso podría crear vida humana en laboratorio.
También explicaba entonces que se decidió a buscar técnicas alternativas a la manipulación de embriones para obtener células madre el día en que, observando un embrión a través del microscopio, le pareció ver a sus propias hijas reflejadas en el mismo.
Yamanaka ha insistido ahora que conoció en profundidad la riqueza de los embriones humanos con su trabajo en el laboratorio durante años, pero fue ver crecer a sus hijas lo que le hizo detenerse y pensar que "había que buscar otra vía" que evitara la destrucción de embriones.
"Si había que avanzar en la medicina regenerativa, los científicos teníamos el deber de buscar otra alternativa. [...] Estudio con células madre no embrionarias por mis hijas". El nacimiento y crecimiento de ellas le recordaron que "cualquier ovocito fecundado puede desarrollarse y convertirse en un ser humano".
Japón, en primera línea de la investigación
Así las cosas, habría que preguntarse por qué todavía Occidente continúa empeñándose en manipular y destruir embriones para obtener células madre.
A pesar de las grandes inversiones realizadas en las investigaciones con células madre embrionarias, lo cierto es que no se han obtenido resultados positivos. ¿Quién se ha puesto en punta de la investigación con células madre? La respuesta la ofrecen los investigadores japoneses, porque están centrados en las células madre adultas.
La pregunta de fondo es: ¿por qué se gastan tanto dinero los estados en la investigación con células madre embrionarias? Y una segunda: ¿cuáles son los intereses de la inversión privada en pagar una investigación que se sabe que es inútil y está ampliamente superada?
Fuente: ForumLibertas.http://www.es.catholic.net/catholic_db/imagenes_db/abogados_catolicos/japoncelulas.jpg
